domingo, 6 de junio de 2010

¿EL APRENDIZAJE ES TAN TRIVIAL QUE SE PUEDE OBSERVAR Y MEDIR CON BASE EN UNAS SIMPLES PREGUNTAS A PROPÓSITO DE UNOS CONTENIDOS CUALESQUIERA?

María Ángela Ramírez Carrasco.
Por pertenecer al género humano y considerar la inteligencia superior de la especie un atributo digno de resaltar por las capacidades (las emotivas, físicas, motrices, intelectuales, como la creación, observación, identificación, clasificación, imaginación, análisis, síntesis, innovación, búsqueda, modificación, solución, decisión, elección, y otras más) que la identifican como tal, el estudio del aprendizaje, como proceso análogo al de la adaptación, y como capacidad que sostiene la vida orgánica no puede clasificarse como trivial o falto de importancia por el contrario es vital e inherente a la especie.
Los organismos aprenden, adquieren fortalezas o se adaptan podría decirse, de lo contrario mueren o desparecen, no obstante no todos aprenden a aprender, o a adaptarse a la vida en sociedad institucional. En la naturaleza en general esto va en sucesión exclusiva de ensayo-error, pero la naturaleza del género humano, el atributo propio, es esta metacognición que ha evolucionado el concepto, al grado de plantearse la meta de observarlo y medirlo, inclusive de hacerlo intencional más que intuitivo como ocurre en otras especies. Aunque en la vida real ocurra lo contrario, por falta de acercamiento a esta propuesta, hemos perdido en algunos casos sensibilidad hacia nosotros mismos como ocurre en la guerra, la xenofobia o en la explotación de unos sobre otros por mencionar algunos casos.
Adaptarse, en términos humanos, requiere el desarrollo y potenciación de las capacidades con las que se nace, esto para poder seguir viviendo y realizar el proceso exitoso de la vida, seguir, creciendo, reproducirse, trabajar, crear madurar, morir pero asegurando la supervivencia y satisfacción de las necesidades en todas las etapas del proceso, independientemente de la longevidad que se logre. Es imperativo.
La reflexión responde que debemos educar no sólo intuitivamente sino profesionalmente con pleno conocimiento de los fundamentos conceptuales, las razones políticas, los métodos, los recursos didácticos, las estrategias educativas y las técnicas, con la actitud de un aprendiz constante que abra brechas fáciles y rápidas de acceder a los métodos de abatir el uso indebido de lo que poseemos para subsistir. Nuestra labor educativa debe ir encaminada a la construcción de la reflexión-acción, sobre el resguardo, potenciación, distribución racional de los recursos básicos del sustento, verdaderos problema a resolver en un futuro no lejano, que representan el cuidado del planeta, nuestro único hogar, con la condición de estar plenamente convencidos de trabajar unos con otros, en armonía y paz, mediando entre esto el diálogo y respeto y reconociendo la movilidad y evolución del conocimiento en cuanto a su aplicabilidad tecnológica.
Las competencias genéricas, disciplinares y profesionales que pretendemos que los aprendices construyan para ser capaces de confrontar el mundo diariamente deben incorporar la dimensión colaborativa humana a fin de fomentar el espíritu comunitario alejando este nuevo modelo del robotizador que implicaba el modelo operativo empresarial, desprovisto del sentido de desarrollarse sin análisis y reflexión.
Como profesionales debemos además de estar preparados para el reto que supone lo ya mencionado y hemos de agregar una revalorización a lo que decimos, como lo decimos y lo que podemos causar al decirlo, sin restar valor al discurso pedagógico puesto que puede servir para la instrucción, para la situación o localización, y para el convencimiento, incluso para el diseño de situaciones problemáticas en donde sólo podemos aspirar a asociar las necesidades del estudiante a un determinado producto educativo.
No debemos olvidar la importancia que posee el lugar concreto donde se puede acceder a los problemas , incluyendo los saberes previos o experiencia del sujeto, debemos estar dispuestos a movilizar todos los elementos del aprendizaje mediante analogías basadas en el interés del propio discente que lo muevan a la acción con éxito y le permita satisfacer sus necesidades, resolver problemas y tomar decisiones y lograr objetivos en donde lo observable de lo exitoso se muestra en las actuaciones de los sujetos y se manifiestan en la acción, en donde ponen en práctica varios esquemas de percepción, pensamiento y evaluación como en la inferencia, anticipación, transposición analógica, generalización, cálculo de probabilidades, establecimiento de un diagnóstico, en el re-conocimiento, en sus respuestas adecuadas, su desempeño eficaz y la construcción de nuevos modelos, no únicamente en la respuesta de veinte preguntas nemotécnicamente obtenidas y totalmente azarosas e irrelevantes.
La nemotecnia pues se contrapone al constructo cognitivo del aprendizaje “como un proceso activo, integrador e interactivo entre el material de instrucción y las ideas pertinentes en la estructura cognitiva del estudiante con las que las nuevas ideas se pueden enlazar de maneras particulares” en el sentido que existe en Ausubel. Suele ser parte mínima del proceso.
¿Entonces como docente cómo me acerco a las necesidades cognitivas del estudiante, una vez que ya conozco estos fundamentos? Carl Rogers apunta que la tarea del maestro es crear condiciones en el aula que no amenacen la estructura del sí-mismo del estudiante, realimentando el significado dentro de la situación de la propia vida real del estudiante que aprehende, se apropia o asimila las situaciones del medio sin perder de vista su experiencia y cómo acomoda lo nuevo a lo que sabe.
Saber que el sí-mismo se nutre según Habermas del interés por controlar la realidad holísticamente para transformarla y ser autosuficiente nos permite identificar el modo en que un estudiante puede decidir hacer el esfuerzo de construir el conocimiento. Este modo consiste en la búsqueda de la relación causa-efecto, el interés de interpretar y comprender el sentido de las cosas, buscando la estructura de las relaciones que las cosas guardan con el todo y entre sí, el interés por transformarse y emanciparse de lo que no desea depender y generar su propia evolución y civilización. Al fin y al cabo es parte de una nueva generación que tendrá que cuidar la supervivencia con sus muy particulares formas de responder y solucionar lo que se le presenta desde las profesiones al servicio de la comunidad que sigan avalando su pertenencia al género humano en posesión de una inteligencia superior.

CONCEPCIONES DEL APRENDIZAJE CONGRUENTES CON EL MODELO EDUCATIVO POR COMPETENCIAS.

Por María Ángela Ramírez Carrasco.
Educar por competencias no es un requisito para pertenecer a un círculo de países potencial o realmente desarrollados, o para la competencia por el mercado laboral, o para conseguir bienes como colecciones por las que se perciben millones de monedas de “x” denominación o para demostrar el poderío o la fuerza de alguien.
No podemos organizar concursos para determinar a un ganador en base a su buena memoria aunque tenga actitudes de patán, o diva de espectáculo musical (por lo que nos dejan ver los medios masivos en éste terreno). O calificar de excelentes las innovaciones en donde los recursos para todos tienden a racionalizarse en pro- de un prototipo tecnológico con una reconocida firma familiar (¿monopolio?). El visto bueno a lo que se ve bonito aunque sea superfluo. NO.
Soluciones inmediatas a costes futuros, como las mencionadas, nos tienen en “jaque mate” tenemos carencias y mala calidad en la alimentación, la salud, el medio ambiente con la contaminación, la supervivencia de las especies y biodiversidad, la tranquilidad individual, la inseguridad social, la falta de empleo (más no de trabajo); las diferencias en la emisión, aplicación e interpretación de las leyes, la identidad y la solidaridad están irreconocibles e irreconciliables, desconfiamos hasta de nosotros y percibimos a los demás muy lejanos.
Entonces se vuelve imperativo educar en competencias, esto es educar para la paz, la prosperidad y sustentabilidad del género humano de cualquier latitud de este nuestro único planeta. Realizar el proceso de volver a los orígenes es un reto profesional de los que nos empleamos para enseñar. No todos han planteado éste desde la perspectiva de saber qué es y cómo se realiza el aprendizaje y cuántos hombres y mujeres han tratado de responderlo, y tampoco discriminar ideas sobre ello hasta alcanzar las aplicables a este momento histórico y diferente al de la edad media por decir alguna época.
En esta especialidad cuyo objetivo es profesionalizar nuestra acción, los aportes teórico-prácticos, se ven provistos del ingrediente básico que permita reconocer reflexivamente las razones del modelo educativo que N E C E S I T A la humanidad, no sólo unos cuantos estudiantes de alguna élite, o grupo; todos sin excepción en todo el planeta.
En análisis extremos los estudiosos de la pedagogía han llegado a concebir la idea conjuntando integralmente saberes y experiencias desde diferentes áreas epistemológicas, coinciden que el aprendizaje es un proceso individual, pero lo que se hace con lo que se aprende suele afectar a una comunidad.
Surgen por tanto sustentos (Pere Márquez) como la postura relacionista de Ausubel (cognitivismo), considerando al aprendiente un ser dotado de un pasado lleno de información capaz de reaprender modificando su futuro siempre y cuando quiera y pueda de una forma lógica, adecuada a su desarrollo, y le interese.
Sin embargo esta sola idea suele reconstruirse con las ideas de Piaget (constructivismo), que con términos básicos sitúa al estudiante en la comprensión de sí mismo y sus procesos de desarrollo y sobre todo transformarse a raíz de la activación de su pensamiento y sus capacidades.
Agregando un punto de vista reconstituyente al modelo, Vigotski (aprendizaje situado o socio-constructivismo) apuntala que a pesar de que el aprendizaje es un proceso individual, y el para qué se realiza sitúa al estudiante inmerso en un grupo o sociedad y que una vez en ésta suele modificarse al socializar la información surgiendo entonces “el aprender con otros” para lo que tendrá que desarrollar su lenguaje como herramienta mediadora.