María Ángela Ramírez Carrasco.
Por pertenecer al género humano y considerar la inteligencia superior de la especie un atributo digno de resaltar por las capacidades (las emotivas, físicas, motrices, intelectuales, como la creación, observación, identificación, clasificación, imaginación, análisis, síntesis, innovación, búsqueda, modificación, solución, decisión, elección, y otras más) que la identifican como tal, el estudio del aprendizaje, como proceso análogo al de la adaptación, y como capacidad que sostiene la vida orgánica no puede clasificarse como trivial o falto de importancia por el contrario es vital e inherente a la especie.
Los organismos aprenden, adquieren fortalezas o se adaptan podría decirse, de lo contrario mueren o desparecen, no obstante no todos aprenden a aprender, o a adaptarse a la vida en sociedad institucional. En la naturaleza en general esto va en sucesión exclusiva de ensayo-error, pero la naturaleza del género humano, el atributo propio, es esta metacognición que ha evolucionado el concepto, al grado de plantearse la meta de observarlo y medirlo, inclusive de hacerlo intencional más que intuitivo como ocurre en otras especies. Aunque en la vida real ocurra lo contrario, por falta de acercamiento a esta propuesta, hemos perdido en algunos casos sensibilidad hacia nosotros mismos como ocurre en la guerra, la xenofobia o en la explotación de unos sobre otros por mencionar algunos casos.
Adaptarse, en términos humanos, requiere el desarrollo y potenciación de las capacidades con las que se nace, esto para poder seguir viviendo y realizar el proceso exitoso de la vida, seguir, creciendo, reproducirse, trabajar, crear madurar, morir pero asegurando la supervivencia y satisfacción de las necesidades en todas las etapas del proceso, independientemente de la longevidad que se logre. Es imperativo.
La reflexión responde que debemos educar no sólo intuitivamente sino profesionalmente con pleno conocimiento de los fundamentos conceptuales, las razones políticas, los métodos, los recursos didácticos, las estrategias educativas y las técnicas, con la actitud de un aprendiz constante que abra brechas fáciles y rápidas de acceder a los métodos de abatir el uso indebido de lo que poseemos para subsistir. Nuestra labor educativa debe ir encaminada a la construcción de la reflexión-acción, sobre el resguardo, potenciación, distribución racional de los recursos básicos del sustento, verdaderos problema a resolver en un futuro no lejano, que representan el cuidado del planeta, nuestro único hogar, con la condición de estar plenamente convencidos de trabajar unos con otros, en armonía y paz, mediando entre esto el diálogo y respeto y reconociendo la movilidad y evolución del conocimiento en cuanto a su aplicabilidad tecnológica.
Las competencias genéricas, disciplinares y profesionales que pretendemos que los aprendices construyan para ser capaces de confrontar el mundo diariamente deben incorporar la dimensión colaborativa humana a fin de fomentar el espíritu comunitario alejando este nuevo modelo del robotizador que implicaba el modelo operativo empresarial, desprovisto del sentido de desarrollarse sin análisis y reflexión.
Como profesionales debemos además de estar preparados para el reto que supone lo ya mencionado y hemos de agregar una revalorización a lo que decimos, como lo decimos y lo que podemos causar al decirlo, sin restar valor al discurso pedagógico puesto que puede servir para la instrucción, para la situación o localización, y para el convencimiento, incluso para el diseño de situaciones problemáticas en donde sólo podemos aspirar a asociar las necesidades del estudiante a un determinado producto educativo.
No debemos olvidar la importancia que posee el lugar concreto donde se puede acceder a los problemas , incluyendo los saberes previos o experiencia del sujeto, debemos estar dispuestos a movilizar todos los elementos del aprendizaje mediante analogías basadas en el interés del propio discente que lo muevan a la acción con éxito y le permita satisfacer sus necesidades, resolver problemas y tomar decisiones y lograr objetivos en donde lo observable de lo exitoso se muestra en las actuaciones de los sujetos y se manifiestan en la acción, en donde ponen en práctica varios esquemas de percepción, pensamiento y evaluación como en la inferencia, anticipación, transposición analógica, generalización, cálculo de probabilidades, establecimiento de un diagnóstico, en el re-conocimiento, en sus respuestas adecuadas, su desempeño eficaz y la construcción de nuevos modelos, no únicamente en la respuesta de veinte preguntas nemotécnicamente obtenidas y totalmente azarosas e irrelevantes.
La nemotecnia pues se contrapone al constructo cognitivo del aprendizaje “como un proceso activo, integrador e interactivo entre el material de instrucción y las ideas pertinentes en la estructura cognitiva del estudiante con las que las nuevas ideas se pueden enlazar de maneras particulares” en el sentido que existe en Ausubel. Suele ser parte mínima del proceso.
¿Entonces como docente cómo me acerco a las necesidades cognitivas del estudiante, una vez que ya conozco estos fundamentos? Carl Rogers apunta que la tarea del maestro es crear condiciones en el aula que no amenacen la estructura del sí-mismo del estudiante, realimentando el significado dentro de la situación de la propia vida real del estudiante que aprehende, se apropia o asimila las situaciones del medio sin perder de vista su experiencia y cómo acomoda lo nuevo a lo que sabe.
Saber que el sí-mismo se nutre según Habermas del interés por controlar la realidad holísticamente para transformarla y ser autosuficiente nos permite identificar el modo en que un estudiante puede decidir hacer el esfuerzo de construir el conocimiento. Este modo consiste en la búsqueda de la relación causa-efecto, el interés de interpretar y comprender el sentido de las cosas, buscando la estructura de las relaciones que las cosas guardan con el todo y entre sí, el interés por transformarse y emanciparse de lo que no desea depender y generar su propia evolución y civilización. Al fin y al cabo es parte de una nueva generación que tendrá que cuidar la supervivencia con sus muy particulares formas de responder y solucionar lo que se le presenta desde las profesiones al servicio de la comunidad que sigan avalando su pertenencia al género humano en posesión de una inteligencia superior.
Por pertenecer al género humano y considerar la inteligencia superior de la especie un atributo digno de resaltar por las capacidades (las emotivas, físicas, motrices, intelectuales, como la creación, observación, identificación, clasificación, imaginación, análisis, síntesis, innovación, búsqueda, modificación, solución, decisión, elección, y otras más) que la identifican como tal, el estudio del aprendizaje, como proceso análogo al de la adaptación, y como capacidad que sostiene la vida orgánica no puede clasificarse como trivial o falto de importancia por el contrario es vital e inherente a la especie.
Los organismos aprenden, adquieren fortalezas o se adaptan podría decirse, de lo contrario mueren o desparecen, no obstante no todos aprenden a aprender, o a adaptarse a la vida en sociedad institucional. En la naturaleza en general esto va en sucesión exclusiva de ensayo-error, pero la naturaleza del género humano, el atributo propio, es esta metacognición que ha evolucionado el concepto, al grado de plantearse la meta de observarlo y medirlo, inclusive de hacerlo intencional más que intuitivo como ocurre en otras especies. Aunque en la vida real ocurra lo contrario, por falta de acercamiento a esta propuesta, hemos perdido en algunos casos sensibilidad hacia nosotros mismos como ocurre en la guerra, la xenofobia o en la explotación de unos sobre otros por mencionar algunos casos.
Adaptarse, en términos humanos, requiere el desarrollo y potenciación de las capacidades con las que se nace, esto para poder seguir viviendo y realizar el proceso exitoso de la vida, seguir, creciendo, reproducirse, trabajar, crear madurar, morir pero asegurando la supervivencia y satisfacción de las necesidades en todas las etapas del proceso, independientemente de la longevidad que se logre. Es imperativo.
La reflexión responde que debemos educar no sólo intuitivamente sino profesionalmente con pleno conocimiento de los fundamentos conceptuales, las razones políticas, los métodos, los recursos didácticos, las estrategias educativas y las técnicas, con la actitud de un aprendiz constante que abra brechas fáciles y rápidas de acceder a los métodos de abatir el uso indebido de lo que poseemos para subsistir. Nuestra labor educativa debe ir encaminada a la construcción de la reflexión-acción, sobre el resguardo, potenciación, distribución racional de los recursos básicos del sustento, verdaderos problema a resolver en un futuro no lejano, que representan el cuidado del planeta, nuestro único hogar, con la condición de estar plenamente convencidos de trabajar unos con otros, en armonía y paz, mediando entre esto el diálogo y respeto y reconociendo la movilidad y evolución del conocimiento en cuanto a su aplicabilidad tecnológica.
Las competencias genéricas, disciplinares y profesionales que pretendemos que los aprendices construyan para ser capaces de confrontar el mundo diariamente deben incorporar la dimensión colaborativa humana a fin de fomentar el espíritu comunitario alejando este nuevo modelo del robotizador que implicaba el modelo operativo empresarial, desprovisto del sentido de desarrollarse sin análisis y reflexión.
Como profesionales debemos además de estar preparados para el reto que supone lo ya mencionado y hemos de agregar una revalorización a lo que decimos, como lo decimos y lo que podemos causar al decirlo, sin restar valor al discurso pedagógico puesto que puede servir para la instrucción, para la situación o localización, y para el convencimiento, incluso para el diseño de situaciones problemáticas en donde sólo podemos aspirar a asociar las necesidades del estudiante a un determinado producto educativo.
No debemos olvidar la importancia que posee el lugar concreto donde se puede acceder a los problemas , incluyendo los saberes previos o experiencia del sujeto, debemos estar dispuestos a movilizar todos los elementos del aprendizaje mediante analogías basadas en el interés del propio discente que lo muevan a la acción con éxito y le permita satisfacer sus necesidades, resolver problemas y tomar decisiones y lograr objetivos en donde lo observable de lo exitoso se muestra en las actuaciones de los sujetos y se manifiestan en la acción, en donde ponen en práctica varios esquemas de percepción, pensamiento y evaluación como en la inferencia, anticipación, transposición analógica, generalización, cálculo de probabilidades, establecimiento de un diagnóstico, en el re-conocimiento, en sus respuestas adecuadas, su desempeño eficaz y la construcción de nuevos modelos, no únicamente en la respuesta de veinte preguntas nemotécnicamente obtenidas y totalmente azarosas e irrelevantes.
La nemotecnia pues se contrapone al constructo cognitivo del aprendizaje “como un proceso activo, integrador e interactivo entre el material de instrucción y las ideas pertinentes en la estructura cognitiva del estudiante con las que las nuevas ideas se pueden enlazar de maneras particulares” en el sentido que existe en Ausubel. Suele ser parte mínima del proceso.
¿Entonces como docente cómo me acerco a las necesidades cognitivas del estudiante, una vez que ya conozco estos fundamentos? Carl Rogers apunta que la tarea del maestro es crear condiciones en el aula que no amenacen la estructura del sí-mismo del estudiante, realimentando el significado dentro de la situación de la propia vida real del estudiante que aprehende, se apropia o asimila las situaciones del medio sin perder de vista su experiencia y cómo acomoda lo nuevo a lo que sabe.
Saber que el sí-mismo se nutre según Habermas del interés por controlar la realidad holísticamente para transformarla y ser autosuficiente nos permite identificar el modo en que un estudiante puede decidir hacer el esfuerzo de construir el conocimiento. Este modo consiste en la búsqueda de la relación causa-efecto, el interés de interpretar y comprender el sentido de las cosas, buscando la estructura de las relaciones que las cosas guardan con el todo y entre sí, el interés por transformarse y emanciparse de lo que no desea depender y generar su propia evolución y civilización. Al fin y al cabo es parte de una nueva generación que tendrá que cuidar la supervivencia con sus muy particulares formas de responder y solucionar lo que se le presenta desde las profesiones al servicio de la comunidad que sigan avalando su pertenencia al género humano en posesión de una inteligencia superior.

Angela, Mi querida maestra:
ResponderEliminarEl destino hace algunos años puso en mis manos un libro titulado "llegamos a crecer" en referencia a alcanzar la mayoria de edad en cierto programa de vida y lo cito en este mi humilde comentario porque te veo a varios kilómetros de distancia de la persona que conocí hace unos doce años, y amiga has avanzado en el sentido correcto, adquiriendo un compromiso mayor con nuestros jóvenes que merecen esa oportunidad de tratar de ser diferentes; tienes una frescura al redactar que parece que estoy leyendo a cualquiera de los estudiosos de las teorías del aprendizaje, claro que modestia aparte tu estilo es mas ameno y fácil de digerir, ¿qué te puedo decir entonces?, solo pedirte que sigamos en contacto por este y por todos los medios disponibles a nuestro alcance, ojala podamos hacer equipo y elaborar una propuesta que impacte a nivel estado antes de que nos borren de la Academia.
Mi sincero reconocimiento y gratitud por permitirme ser tu admirador y amigo. TQM
Bueno pues creo que lo que comentas es importante para hacer referencia en las capacidades y la adpatación al contexto para la resolución de problemas así como la introducción del manejo de la tecnología. Claro, todo lleva un proceso y por ello también deben de involucrarse el sentido valoral o social para desarrollo de nuestros estudiantes, un saludo compañera y disculpa la tardanza de contestar hasta ahora, espero no haya problema, te espero en mi blog Ma. Angela, un abrazo.
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