viernes, 7 de mayo de 2010

La aventura de ser maestro.


Me he permitido vivir esta aventura y he aceptado la magia que me fue conferida como un don, he llevado a mi “humildad” a la escuela para que aprenda más de mis alumnos. He gozado cuando las estrategias que pensé resultaron como yo lo planeé y me salí con la mía, cuando conseguí todos los recursos que necesitaba, cuando logré metas; me ha tocado reír con las ocurrencias, logros y creatividad de los estudiantes y cuando me descubrí ridícula pero dispuesta a pasarla bien, he estado alegre en las graduaciones y los eventos, tan alegre como para compartir la mesa, el pan y la sal y he bailado y cantado.
He recibido su calor humano festejando mis cumpleaños, o su empático afecto cuando me han notado enferma, disgustada, triste o ausente, nunca me han faltado manos que me sostengan para no desmayar o caer, o el interés hacia mi persona, he tenido la fortuna de que crean en mis sentimientos y deseos sobre su desarrollo y he logrado atraer su interés y su entrega, he recibido aplausos gloriosos, saludos agradecidos y me he sentido muy orgullosa de pertenecer al magisterio, me he empeñado en no defraudarme y ser fiel a mi misma en mi compromiso de no quedarme con sus dudas y con las mías. Y he cuidado mi actuar para no provocar confusiones con mis contradicciones, y sobre todo reconocer éstas cuando las han tenido enfrente y no me ha quedado más que aclarar por qué me enredé y que hay posibilidades de arreglar las cosas.
Cuando me reconozco cansada me he dado cuenta de que soy un activo fijo perecedero y que curiosamente ellos siempre tienen la misma edad y la misma energía, son el Peter Pan del cuento que nunca envejece. Por ello quiero, debo y puedo estar actual, poner ese teléfono celular, las páginas pornográficas, la droga misma a favor del desarrollo, ¿qué fuera del concepto del bien sin el concepto del mal? ¿De donde saldrían los ejemplos de lo antihéroes o los antivalores?
He reflexionado sobre mi crecimiento y reconozco debilidades y fortalezas, es cierto también que después de salir de la escuela normal y sabiendo todo lo que yo sabía, siendo esa novata, sentí pavor por desconocer cómo funcionaba en la vida real. Tuve que recurrir a los valores que me inculcaron mis más cercanos ejemplos: Mi madre, mi primera maestra, férrea vocación de servicio, atenta conmigo, con un método ecléctico, con muchos errores de origen, pero con un gran amor hacia mí; mis maestros y los tuve magníficos, me permití decirles que los admiraba, que los estimaba; los encontraba o los visitaba y me reflejaban. Era yo una adulta y algunos de ellos me veían desde arriba como siempre dándome consejos, regaños, reconocimiento, apoyo, datos, correctivos, técnicas, con sus vidas y ejemplos fortalecieron mi seguridad.
Tengo valores bastos y ricos y considero que no puedo mentir sobre lo que se espera que haga en mi función social, ni defraudar la confianza de la sociedad que ha reconocido la misión que me corresponde. Me ha encantado el lenguaje fascinándome por ser tan humano, he leído a sorbos, y he hablado escuchando mi eco, me encantan las palabras nuevas porque me recuerdan a los cántaros de barro negro que son hermosos, listos para llenarse, frágiles y únicos. Siempre defiendo al lenguaje, su uso a favor de la paz, la solidaridad, la equidad, útil a la inteligencia humana, no discrimino a las malas palabras las he visto apuntalar comentarios, poemas, novelas, sin fin de textos, canciones, conversaciones, las exprimimos por ser tan perversas.
Defiendo a capa y espada el derecho de decir todo lo que se tiene que decir por todos (hasta de los que me dan terror o se han declarado mis enemigos, yo no tengo), porque de ello depende el respeto y la libertad, y eso sí, me quedo callada y atenta para escucharlo, por si acaso Yo supiera un fundamento diferente y respetuosamente manifestarlo para enriquecer o provocar a las nuevas palabras, para que hagan brotar nuevos pensamientos.
Los modelos educativos se han movido constantemente, y guardo intacto el sentido de lo que hago, la verticalidad fue mi bandera pero a la larga he aprendido que me funciona mejor la multilateralidad, todo ser humano más que sanciones, castigos, teorías o respuestas correctas requiere comprender sus propios procesos(los que tienen que ver con aprender, cuidarse, convivir), alternativas(variadas formas de resolver problemas), fuentes diversas( saber que lo que se conoce está en diferentes partes y recurrir a técnicas para recopilar, indagar, dar significado propio).
Siempre me he subido al camión de las oportunidades, eventualmente he carecido de recursos económicos y afortunadamente el sistema donde laboro me ha dado todo para crecer desde hace mucho tiempo sólo he tenido que asentir, estar dispuesta a aprender, viajar, compartir, abrir mis perspectivas, tener curiosidad, ser inconforme, pretender que siempre hay más allá en todo.
Mi más grande reto es siempre jugar el papel de alumna, no he dejado de serlo, me permite dimensionar con empatía el mundo de los estudiantes con los que convivo, me hipnotiza conocer colegas de otros rumbos y preguntarles que sienten de hacer lo que hacemos. He conocido maestros de toda la República y algunos extranjeros, del mismo sistema y otros sistemas, con más recursos, estudios, títulos, con menos recursos titanes de su labor y afortunadamente todos han contribuido a fortalecer mi experiencia.
En mi estado hay maestros que me reconocen como instructora, esta sensación ha sido verdadera miel para mis sentidos, porque me han hecho preguntas muy difíciles de responder mismas que me brindaron ocupación y terapia para mi aburrimiento (a veces no llego a aburrirme) y para poner los pies en la tierra y darme cuenta que hay otros ambientes más ricos y más pobres. Esta comparación me ha permitido reconocer el valor de estar aquí y ahora. Siempre que tengo dudas intento establecer un sistema de preguntas y respuestas sencillas: ¿qué, cómo, dónde, cuándo, quién, a quién, con qué, por qué, para qué, hasta cuándo? y cuando este rompecabezas no se arma, la tarea que quiero lograr sufre un atraso, o se frustra, lo que me provoca a seguir buscando, indagando hasta terminar con la duda, quiero aclarar que me pongo tareas a las que les calculo el tamaño y procuro que este sea del mío.
Si algún malestar he tenido, estoy consciente, de que poco me ha durado, en este momento de mi vida y a lo largo de estos veintiséis de ser profesora de nivel medio superior, poco ha conocido el ISSSTE de mi, salvo lo recomendable para verificar que funciono bien, creo firmemente, comprobado con la vida propia, que los malestares se somatizan, por lo mismo hay que dejarlos fluir y sacarlos lejos, así como tenemos la opción de dejarlos entrar podemos decidir sacarlos. Es nuestro cuerpo uno de los valores mejor cotizados ya que debe estar dispuesto a pasar máximo 8 horas diarias hablando (si no es que más), de pie, frente a los diferentes grupos; además de las horas que pasamos metidos en los libros o la computadora y haciendo todo aquello que tiene que ver con otros roles que desempeñamos. (Un buen cantante se ejercita con disciplina y compromiso, si quiere seguir teniendo éxito)
Lo que más me ha molestado es haber tardado mucho tiempo en la construcción del ambiente laboral en donde exista coincidencia en la labor más que en los gustos o preferencias personales. Así mismo me da pena no haber encontrado antes valentía y estrategias propicias para terminar con prácticas viciosas y nocivas. El equipo en mi plantel está creciendo y pronto se ha de saber de nosotros (espero).
En las terapias de pareja siempre se empieza por elaborar una lista de las cualidades del ser amado y cuando la relación amorosa se ha deteriorado esto resulta un suplicio porque no se encuentran. ¿Es nuestra labor docente esa pareja con la que perdimos comunicación? Gracias a José M. Esteve y por medio de él a Unamuno y Maricarmen Diez, me di cuenta de que sigo enamorada de esto que hago y que me hacía falta esta terapia para retomar fuerzas para mantener la pasión a flor de piel.